Wilson Iván Blanco Cabezas - Instituto de Investigaciones Sociológicas “Mauricio Lefebvre”

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En este espacio se difunden trabajos de los estudiantes de Sociología de la UMSA que tienen un componente de investigación, con el propósito de alentar el desarrollo de habilidades de escritura en la idea de que esta práctica está íntimamente relacionada con el pensamiento crítico y creativo.

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¿CÓMO VIVE LA POBREZA MI CIUDAD? DEPENDENCIA GENERACIONAL

OCULTA EN CIUDAD SATÉLITE[1]    

Wilson Iván Blanco Cabezas[2]

 

Introducción

Cuando se habla de pobreza, se piensa a menudo en la escasez de ingresos  económicos, de vivienda o de alimentación. Sin embargo, la pobreza puede tener otras formas de mostrarse más allá del tema económico, de vivienda o de alimentación. En El Alto, durante los últimos años se han producido importantes transformaciones económicas y sociales que muestran nuevas formas de definir lo que se entiende por pobreza.

Este ensayo describe la zona de Ciudad Satélite, ubicada en la ciudad de El Alto, que es un mirador y –la que considero– una  bisagra perfecta, entre la “meseta alteña” y la “hoyada paceña”. Esta zona fue por mucho tiempo considerada por muchos habitantes como un espacio residencial dentro de la ciudad y catalogada como “la Zona Sur de El Alto”. La manera como fue progresando y aprovechando su ubicación estratégica y privilegiada ayuda a la construcción de una identidad diferenciada respecto de otras zonas alteñas. Sin embargo, la migración de los vecinos en estos últimos años hacia la ciudad de La Paz y la presencia de nuevos vecinos refleja un cambio de capital social y cultural de los habitantes de esta zona.

La pobreza no puede entenderse únicamente como una carencia económica, sino que también  puede hablarse de una pobreza social y cultural. En este ensayo se utilizó la metodología cualitativa. Por un lado, me apoyé en la observación participante prolongada, aprovechando la experiencia residencial de larga data en Ciudad Satélite –considerando que soy vecino de la zona desde el nacimiento –. Por otro lado, realicé una entrevista a un vecino de 96 años que es fundador de Ciudad Satélite (su nombre ha sido modificado mediante seudónimo a petición suya para resguardar su anonimato). Esta información permitirá contrastar las transformaciones urbanas y sociales de la zona, identificando, en primer lugar, que algunos de los herederos de los vecinos fundadores que se quedaron a vivir en la zona caen en la dependencia económica familiar, lo que genera un desajuste generacional que apoya mi idea de pobreza cultural y social, aun cuando existan recursos económicos o un patrimonio heredado. Para desarrollar esta idea, primero se hablará de la formación histórica de Ciudad Satélite y la construcción de una identidad residencial de los vecinos fundadores, que logran formar de alguna manera un prestigio social y cultural. En segundo lugar, se analizarán los cambios generados por la llegada de nuevos vecinos vinculados al comercio —con capital económico consolidado y capital cultural y social en ascenso— que buscan consolidar un capital simbólico, frente a las limitaciones de algunas de las nuevas generaciones de los vecinos fundadores —con capital económico heredado y capital cultural y social carente, indispensable para una inserción laboral autónoma y competitiva–, quienes terminan reproduciendo una pobreza social y cultural basada en la dependencia familiar.

 

La formación de Ciudad Satélite y la construcción de una identidad residencial

En primer lugar, Ciudad Satélite pasó de ser un mirador frío en los años sesenta, donde solo vivían obreros fabriles, maestros, empleados bancarios y mineros retirados o exiliados por las dictaduras militares de los años sesenta y setenta, a volverse un territorio considerado como “jailón”[3] –por vecinos de otras zonas de El Alto–. Esto se debe a que, en el transcurso de los años, se comenzó a poblar de cines, hipermercados y restaurantes que instalaron un estilo de vida que puede compararse con el de la zona Central de la ciudad de La Paz. Se instalaron más adelante centros comerciales, espacios de entretenimiento y unidades educativas que contribuyeron a identificar a la zona como la de mayor plusvalía. Todo esto la llevó a diferenciarse respecto de otros barrios de la ciudad de El Alto.

A su vez, en este proceso, muchos vecinos desarrollaron una percepción de pertenencia a un espacio social privilegiado. Así, Ciudad Satélite se convirtió en una zona de prestigio y distinción frente a otras de la ciudad de El Alto. Guillermo, vecino fundador de la zona, recuerda que la zona fue la primera en tener unidades educativas en la ciudad de El Alto y que años atrás se llevaron a cabo prácticas de diferenciación social como el solsticio de invierno, que se celebraba, en un inicio, en la plaza principal de ciudad satélite, El Tinku, para luego trasladarse a la Ceja de El Alto. En la actualidad, esto se manifiesta en prácticas como la celebración de fiestas de disfraces previas a Halloween en la avenida Satélite, que es la avenida principal de esta zona, Allí, familias y comercios locales interactúan, atrayendo incluso a vecinos de otras zonas de El Alto. Prácticas urbanas de este tipo en Ciudad Satélite muestran cómo la zona tiene un nivel de distinción y jerarquía basada en el ámbito cultural.

La identidad construida por algunos habitantes de Ciudad Satélite también puede analizarse desde el punto de vista de Pierre Bourdieu Bourdieu, 1983/2001; 1987), si bien este autor no aborda de forma exclusiva el fenómeno de la pobreza, que explica cómo las posiciones sociales dependen de la acumulación de distintas estructuras de poder: el capital económico, el capital cultural y el capital social, los cuales pueden expresarse en una cuarta forma, el capital simbólico, al manifestarse en reconocimiento dentro de un campo específico. Esta forma de clase y estilo de vida me hizo reflexionar sobre mi zona y sobre cómo algunos sectores de Ciudad Satélite lograron consolidar no solamente capital económico, sino además un fuerte capital cultural expresado en el nivel educativo alcanzado, los hábitos y las formas de comportamiento consideradas socialmente sofisticadas. Asimismo, desarrollaron capital social mediante redes de contacto familiares y comunitarias que reforzaron su posición dentro del espacio urbano. Éstos dos últimos capitales mencionados constituyeron los principales elementos de diferenciación y distinción frente a otros sectores de la ciudad de El Alto.

Sin embargo, en los últimos años, la zona empezó a tener grandes transformaciones. Por un lado, muchos vecinos fundadores de la zona vendieron sus inmuebles o se trasladaron hacia la “Hoyada” (ciudad de La Paz) porque fueron adquiriendo mayor capital económico, social y cultural, lo que provocó que el vecindario fuera perdiendo parte de ese capital acumulado. Por otro lado, de forma simultánea, se produjo un relevo poblacional: familias vinculadas al comercio mayorista y actividades económicas desarrolladas principalmente en la zona 16 de Julio adquirieron dichas propiedades y se establecieron en Ciudad Satélite. Este doble movimiento modificó de manera gradual las relaciones sociales entre los vecinos de la zona. Para este caso (Lewis, 2010)  señala:

Pero la pobreza en las naciones modernas es asunto muy diferente. Sugiere antagonismos de clases, problemas sociales y necesidades de cambios; frecuentemente es interpretada en esta forma por los mismos sujetos de estudio. La pobreza viene a ser el factor dinámico que afecta la participación en la esfera de la cultura nacional creando una subcultura por sí misma (p. 17).

A partir de este concepto, comprendemos que la pobreza no constituye únicamente una condición económica, es decir, la falta de dinero, sino que tiene consecuencias sociales y culturales que afectan la participación de los individuos dentro de una determinada zona dentro de la sociedad. En consecuencia, los cambios económicos generan también cambios en las formas de integración, exclusión y reconocimiento social, como sucede en el caso de Ciudad Satélite.

 

La llegada de nuevos actores económicos y la dependencia generacional

La incorporación de nuevos habitantes vinculados al comercio, sobre todo informal, produjo cambios significativos en las dinámicas sociales de Ciudad Satélite. Estos nuevos vecinos destacan principalmente por su capital económico, mientras que la acumulación de su capital cultural y social se encuentra en un proceso de movilidad ascendente, impulsado fundamentalmente a través de la educación de sus descendientes. Históricamente, el prestigio social de Ciudad Satélite fue construido por los vecinos fundadores, cuya posición se respalda en capital económico, una trayectoria familiar –capital social–  en la zona que se apoyaba en un acumulado capital cultural y simbólico. Sin embargo, a medida que los vecinos fundadores migran, el dinamismo de los nuevos vecinos impone una reconfiguración de las jerarquías locales, donde el capital económico pasa a ocupar un lugar superior en la legitimación del estatus vecinal, desplazando el antiguo capital simbólico formado por los vecinos fundadores.

En esta investigación fue posible identificar de manera precisa que algunos vecinos fundadores de la zona experimentan malestar e impotencia al momento de intentar insertar a sus herederos y a sus nuevas generaciones al mercado laboral de manera estable. En este caso observamos, cómo algunos jóvenes permanecen dependiendo económicamente de padres o abuelos, pese a encontrarse en edad laboral. Esta situación no necesariamente responde a la ausencia total de recursos económicos, sino a una posición de comodidad familiar y a la falta de fuentes de trabajo frente a las dificultades para desarrollar su formación en educación superior para ser profesionales. Al respecto, Simmel (2002) señala:

Toda la relación entre deberes y derechos pasa, por decirlo así, por encima del pobre. El derecho que corresponde a aquel deber del Estado no es el suyo, no es el derecho del pobre, sino el derecho que tiene todo ciudadano a que la contribución que paga para los pobres se eleve en tal cuantía y se aplique de tal modo que los fines públicos de la asistencia a los pobres sean realmente conseguidos. Por consiguientes, en caso de insuficiente asistencia, no sería el pobre el que tendría acción contra el Estado, sino los demás elementos indirectamente dañados por tal descuido (p. 224).

Entonces para Simmel (2002), la pobreza no se define solamente por la carencia económica: más bien el pobre es quien entra en una relación social de dependencia o asistencia respecto de la comunidad. Este aspecto se ve apoyado con la pregunta ¿cómo se vive la pobreza en mi ciudad? La explicación de Giddens (2014), "es imposible ofrecer un perfil que describa a ‘los pobres’; el rostro de la pobreza es diverso y siempre cambiante” (p. 524) permite entender que la pobreza no debe definirse exclusivamente por la falta de dinero, sino por la dinámica relacional de dependencia. Si bien en la teoría de Simmel (2002) dicha asistencia se orienta hacia el ámbito público o comunitario, al trasladar este análisis al contexto de Ciudad Satélite, esta relación se reconfigura en el sostén intergeneracional intrafamiliar, donde algunos de los jóvenes dependen de manera prolongada del apoyo económico de sus padres o abuelos y, por tal motivo, omiten elevar su capital cultural, social y simbólico. Desde esta perspectiva, la pobreza aparece vinculada a una forma específica de integración social –la falta de capital cultural, social y simbólico– caracterizada por la necesidad de este apoyo económico permanente, demostrando que la seguridad material heredada no garantiza la acumulación de capital cultural, social y simbólico.

Esta idea permite interpretar, con base en la observación participante prolongada, que en Ciudad Satélite determinadas familias poseen viviendas, patrimonio o ingresos provenientes del trabajo asalariado o alquileres, entre otros, y que sus miembros más jóvenes que se encuentran en edad laboral continúan dependiendo económicamente de generaciones anteriores para sostener sus condiciones de vida. Por esto, la existencia de recursos económicos no elimina necesariamente la carencia de capital cultural y social de estos jóvenes.

A partir de las nociones sobre las formas de capital en la obra de Pierre Bourdieu (1983/2001; 1987), esta situación de dependencia familiar y la falta de inserción laboral en las nuevas generaciones de los vecinos fundadores de Ciudad Satélite puede analizarse como una carencia de capital cultural y social. La ausencia de estudios superiores o de procesos continuos de formación reduce las oportunidades de inserción laboral de las nuevas generaciones de los vecinos fundadores que quedaron en Ciudad Satélite.  Del mismo modo, la falta de contactos limita el acceso a mejores oportunidades económicas y ocupacionales que permitan alcanzar un mayor capital social o cultural. Esta situación aparece particularmente en algunos jóvenes que se dedican al comercio minorista informal sin perspectivas claras de movilidad social.

La entrevista realizada al vecino fundador permitió precisar este fenómeno empíricamente. El entrevistado señaló que continúa sosteniendo económicamente a algunos de sus descendientes, bajo la expectativa de que estos hereden la propiedad familiar para explotarla mediante alquileres y asegurar así una fuente de ingresos futura. Esta situación evidencia una dinámica de dependencia intergeneracional orientada a garantizar la subsistencia de los herederos. En contraste, las nuevas generaciones de los nuevos vecinos complementan su sólido capital económico con estudios técnicos o universitarios de nivel superior, fortaleciendo de manera paralela su capital cultural y social.

En este sentido, resulta pertinente considerar lo expuesto por Giddens (2014):

Pero la exclusión social no se produce sólo porque las personas sean excluidas; también puede provenir de que algunas personas se autoexcluyan de ciertos aspectos de la sociedad mayoritaria. Los individuos pueden decidir abandonar su educación, rechazar un posible empleo y ser económicamente inactivos, o abstenerse de votar en las elecciones políticas. Al considerar el fenómeno de la exclusión social, debemos una vez más ser conscientes de la interacción que se produce entre las acciones y responsabilidades humanas, por un lado, y el papel de las fuerzas sociales a la hora de configurar las circunstancias personales, por el otro (p.532).

El autor menciona que sí pueden existir barreras como la pobreza, la discriminación o la falta de oportunidades como agentes externos a la voluntad de un individuo. Pero lo cierto es que también algunas personas, por decisión propia, dejan de participar en ciertos ámbitos sociales –lo que el autor describe como autoexclusión–. Como ejemplos menciona el abandonar los estudios, rechazar un empleo o no querer buscar trabajo. Las personas actúan y toman decisiones, pero esas decisiones ocurren dentro de un contexto social que puede facilitar o limitar sus oportunidades y puede generar una pobreza social o cultural por culpa de un individuo. A esto se suma que, a la fecha, la plusvalía de la Zona Ciudad Satélite bajó en la medida de que existen nuevas zonas de la misma ciudad que cuentan con mayor plusvalía, como la zona 16 de Julio o la zona Villa Dolores, donde se encuentra la Ceja de El Alto o la Zona 12 de Octubre, cerca del Tribunal de Justicia de El Alto, con bienes inmuebles que, a la fecha, superan en costo a los inmuebles de Ciudad Satélite.

 

Conclusiones

Se puede concluir que la pobreza es un fenómeno social más complejo; no se limita a la falta de ingresos económicos o de capital económico. A través de la observación participante prolongada en Ciudad Satélite y de la entrevista realizada a un vecino fundador, se pudo identificar aspectos que muestran cómo ciertas formas de dependencia pueden generar la falta de capital social y cultural que derivarían en una pobreza social y cultural.

Por una parte, la historia de Ciudad Satélite permite comprender, al inicio, una identidad asociada al prestigio, que ayudó a consolidar un nivel superior de capital social y cultural frente a otras zonas de la ciudad de El Alto. Por otra parte, años después, el  proceso de migración y la llegada de nuevos grupos sociales modificaron el capital social y cultural de la zona y comenzaron a tomar relevancia otras formas de acumulación de prestigio, como el capital económico.

También la entrevista realizada muestra la existencia de limitaciones relacionadas con el capital cultural y social de descendientes de un vecino fundador de ciudad satélite. Estas situaciones no implican necesariamente pobreza económica, pero muestran formas de dependencia familiar que dificultan la libertad de una persona y podrían generar a largo plazo pobreza cultural y social.

Asimismo, la observación realizada a la zona permite distinguir dos formas diferentes de acumulación de capital. Por un lado, los vecinos fundadores construyeron históricamente una posición de prestigio basada principalmente en el capital cultural y social. Por otro lado, los nuevos vecinos le dan mayor relevancia al capital económico proveniente de sus actividades comerciales, y progresivamente se ve que van adquiriendo formas de capital social y cultural a través de la educación de sus hijos. Esto muestra los cambios sociales que actualmente experimenta mi zona.

La experiencia de Ciudad Satélite es una muestra de que la pobreza puede manifestarse de maneras diversas y que su comprensión requiere considerar no solamente los ingresos económicos; también es importante considerar las relaciones sociales y la formación académica de una persona para identificarla.

 

Referencias

Bourdieu, P. (2001). Las formas del capital. Capital económico, capital cultural y capital social. En Poder, derecho y clases sociales (M. J.  Bernuz Benítez, trad.; 2a ed.; pp. 131-164).  Desclée de Brouwer, S.A. (Obra original publicada en 1983).

Bourdieu, P. (1987). Los tres estados del capital cultural (Trad. M. Landesmann). Sociológica, 2(5), 11-17. https://sociologicamexico.azc.uam.mx/index.php/sociologica/article/

Giddens, A. (2014). Sociología (F. Muñoz de Bustillo, trad.; 6a ed.). Alianza Editorial. (Trabajo original publicado en 2009).

Lewis, O. (2010). Antropología de la pobreza (E. Sánchez, Trad.; 24a ed.). Fondo de Cultura Económica. (Trabajo original publicado en 1961).

Simmel, G. (2002). On individual and social forms [Sobre la individualidad y las formas sociales]. Universidad Nacional de Quilmes.

 

Publicado el 5 de noviembre de 2026

 

[1] Ensayo final para la materias de Problemas Sociales Bolivianos, gestión I-2026.

[2] Estudiante de la carrera de Sociología de la Universidad Mayor de San Andrés. E-mail: ivanbcabezas@gmail.com

[3] Se utiliza para describir a una persona de clase social alta, o que aparenta serlo, y que presume de su

dinero, estatus o estilo de vida ostentoso.